jueves, 16 de mayo de 2019

Fue cadista un cuarto de hora: Ramis

Después de un tiempo sin traer a ningún protagonista por está galería de jugadores que no cuajaron, lo hacemos hoy con un futbolista uruguayo que llegaba al Cádiz siendo muy joven. Me refiero a Jonathan Ramis, apodado el Turco y que militó en el equipo gaditano parte (una parte muy pequeñita) de la Temporada 2009-10. Vamos con él. 

Celebrando el único gol que hizo como cadista ante el Recreativo

Jonathan Ramis Persincola, nació el 6 de noviembre de 1989 en Artigas en Uruguay, delantero que llegaba al Cádiz en el mes de febrero procedente del Peñarol de Montevideo para jugar en el equipo amarillo de Víctor Espárrago de Segunda división siendo el técnico charrúa su principal valedor trayendo como aval el haber disputado el Mundial Sub20 con su país. Con el equipo aurinegro en dos temporadas jugó 23 partidos consiguiendo ocho goles.

Debutó con el equipo gaditano ante el Levante en Carranza en la jornada 23 sustituyendo a Nano González en el minuto 72. Un partido de infausto recuerdo, como la mayoría de aquella temporada, puesto que el Cádiz caía con estrépito por 2 a 4. Tras su debut, jugó dos partidos más saliendo desde el banquillo hasta que a la cuarta fue la vencida. A la cuarta jornada desde que llegó le llegó la titularidad ante el Recreativo de Huelva en el Nuevo Colombino y lo celebró por todo lo alto con su primer, y único golo, con la camiseta cadista. Sirvió de poco ya que el partido acabaría también en derrota. Su rendimiento a partir de aquí lejos de ir a más fue todo lo contrario y fue bajando enteros de manera alarmante. La paciencia del aficionado se terminó durante el partido ante el Villarreal B donde el charrúa fallaba dos ocasiones clamorosas.

Desde ahí hasta el final de temporada, acumuló algún minuto más sin aportar nada de nada hasta que Espárrago dejó de contar con él. Su último partido con el Cádiz fue en la jornada 38 ante el Murcia de Jose González en  Carranza en la jornada 38. Tras finalizar la temporada volvió al Peñarol y a partir de ahí empezó su peregrinar por diferentes equipos y diferentes ligas como por ejemplo el Nanchang Hengyuan de la liga de China, Bella Vista Uruguayo, en Argentina en el Aldosivi y Godoy Cruz. Para de ahí viajar a Perú para jugar en el Liga Quito, después a México para enrolarse en el Pumas. Más tarde vuelta a Uruguay, en el Racing Montevideo, vuelta a México para estar dos temporadas en el Zacatepec. Para regresar a Argentina en la temporada 17-18 en concreto al Belgrano de Córdoba para en la temporada actual defender la elástica del Vélez.


Pues hasta aquí el repaso de otro jugador que resultó ser un fiasco, al menos por estos lares. En cualquier caso, no ha destacado a lo largo de su trayectoria por ser un gran goleador, salvo en la segunda temporada en el Zacatepec que logró 15 goles, el resto de las temporadas nunca superó los seis goles.

miércoles, 10 de abril de 2019

Terapia contra el cáncer

Me suele ocurrir que cuando voy por la calle y me encuentro con un paciente con cáncer como yo, especialmente a los que la quimioterapia les hace ir con pañuelos y/o gorras, pues cuando me encuentro con ellos como decía, siento unas ganas enormes de hablar. Deseo contarle mi experiencia y que ellos me cuenten las suyas. Siento unas ganas increíbles de conversar con ellos, es como cuando estas en una ciudad que no es la tuya y te encuentras a uno con la camiseta de tu equipo, más o menos igual, para que me entendáis. A veces doy el paso y les hablo y en otros casos aguanto mis ganas.

Ayer fue uno de los días que no me aguanté. Estaba en un supermercado y mientras llenaba mi carro llegaba a donde yo me encontraba una chica como yo, enferma de cáncer, guapa pese a todo y con un pañuelo con visera que conozco tan bien ya que hace poco los llevaba mi mujer. Ella no se percató de mi presencia hasta que le dije:

- ¿Cómo te encuentras?

Ella me miró sorprendida como diciendo: ¿Y este quién es? ¿Quién es el chalado este que me pregunta sin conocerme de nada?

Acto seguido le pedí que me disculpara por mi osadía y por meterme donde no me llaman. Seguidamente le comenté que hacía un mes que había acabado mis sesiones de quimioterapia. Ahí, en ese momento noté que se relajó y esbozó una sonrisa al darse cuenta que hablábamos el mismo idioma. Y ya me dijo las sesiones que llevaba, las que le quedaba, me preguntó cuantas me dieron a mi. Le dije que ocho también, al igual que ella y le comenté también que parecía que nunca llegaría el mes de marzo, ella me decía que estaba deseando que llegara el mes de julio, mes en la que acabará sus ciclos de quimio.

Y así estuvimos un rato en el supermercado charlando de nuestras cosas de salud, de nuestros miedos,  de nuestras inseguridades, de nuestros ánimos, secuelas, síntomas y demás cuestiones relacionadas con ´el bicho´.

¿Y saben que les digo? me gustó charlar con ella, y me alegré de dar el paso y dirigirme a ella. A mi me vino muy bien y lo que es más importante y por lo que lo hice, a ella creo que también le vino bien la charla, creo que le sirvió conversar con alguien que ha pasado por lo mismo que ella ahora. Me satisface si le he ayudado en algo. Me alegra si te ha servido de algo Lola.

Seguiré haciendo lo mismo, seguiré charlando con pacientes como yo que me encuentre por la calle, ya que nos puede servir como terapia a ambos, aunque se que no siempre me encontraré a gente como Lola. Seguro que a alguien no le gusta que un desconocido le pregunte, lo entiendo, cada uno lleva sus cosas como quiere y quien soy yo para cambiar su opinión. En ese caso le pediré disculpas y seguiré mi camino. Pero estoy convencido que encontraré a más gente como Lola que le gustará intercambiar experiencias, ya que hablamos el mismo idioma.


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